Cómo es la inmunidad natural – Covid-19 

 junio 30, 2021

By  Irene

Vivimos en una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual nadie sabe nada de ciencia y tecnología” Carl Sagan.

Esto, queridos sapiencillos, es especialmente cierto ahora. En este último año hemos vivido un hito histórico en la medicina: el desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV-2 en un tiempo record. Pero nadie entiende muy bien cómo ha sucedido.

¿Cómo se ha logrado tan rápido? ¿Las vacunas son seguras? ¿Son necesarias? ¿Debería ponérmela?

Creo que estas preguntas son perfectamente válidas y necesarias (demuestran capacidad crítica y escepticismo), pero no vale sólo con cuestionarse las cosas; también hay que buscar las respuestas. Como siempre digo: el conocimiento es libertad: necesitas SABER para tener la libertad de ELEGIR POR TI MISMO. Cuanto más sepamos sobre cómo funcionan las vacunas, mejores decisiones tomaremos.

Por eso, he decidido escribir esta serie para aportar mi granito de arena, intentando ser lo más imparcial posible y, con suerte, conseguir manipular vuestras mentes para que todos le deis el SÍ quiero a las vacunas (…jajaja es bromita!).

Ahora en serio, en las próximas entradas hablaremos de su eficacia, seguridad, efectos secundarios y otras muchas preguntas que me he ido encontrando a lo largo de estos meses.

No obstante, para hablar de vacunas tenemos que entender cómo funciona el sistema inmune. Por eso, en esta entrada introductoria nos centraremos en cómo se desarrolla una infección vírica y cómo se consigue la inmunidad natural.

¡Vamos a ello!

La inmunidad natural

Paso 1 – Infección del SARS-CoV-2

Los virus están formados simplemente por una molécula de ADN o ARN rodeada de una cápside de proteínas. No hay nada más, ni orgánulos, ni ribosomas, ni metabolismo… De hecho, son tan inútiles que necesitan entrar en las células para poder realizar sus funciones (replicación, básicamente), aprovechándose de la maquinaria de “lectura de genes” que hay dentro de ellas.

Para entrar en una célula necesitas una llave que te permita el acceso. Para eso, la cubierta de los virus está llena de proteínas con una forma y secuencia específicas, que encajan a la perfección con los receptores de membrana de las células, como si fuese un sistema de llave/cerradura.

Este reconocimiento entre proteína/receptor es muy selectivo y permite que el virus infecte SÓLO a las células que tengan dicho receptor, y no a otras. Por eso los virus de otros animales no nos infectan (a no ser que muten, claro), y por eso todas esas películas de patógenos alienígenas no tienen ni pies ni cabeza…

Virus alienigena

Una vez hecho el contacto, el material genético del virus (ARN en el caso del SARS-Cov-2) entra en la célula. La maquinaria de la célula es capaz de leer este ARN y seguir sus instrucciones: crear múltiples copias de sí mismo y fabricar proteínas víricas. Algunas de estas proteínas ayudan a la replicación-transcripción del ARN del virus, mientras que otras se ensamblarán para formar la cápside de un montón virus nuevos. Una vez maduros, los virus salen al exterior y la célula muere. 

 
Replicación del coronavirus

Paso 2 – Primera línea de defensa: sistema inmune innato

Las células se comunican con sus vecinas constantemente. Cuando sufren algún tipo de estrés, ya sea por un traumatismo, bacterias, virus, presencia de toxinas, etc., secretan una serie de sustancias para atraer al sistema inmune y eliminar al invasor o regenerar los tejidos (ej. citokinas, histamina, prostaglandinas, etc).

Se desencadena, entonces, la respuesta inflamatoria.

La zona se convierte en una especie de campo de batalla en el que más y más células inmunes se ven atraídas para contener la infección. Macrófagos, mastocitos, neutrófilos… fagocitan patógenos y células muertas, pero la respuesta es inespecífica y poco eficiente. En muchos casos sirve sólo para contener la infección hasta que lleguen más refuerzos.

 

Cuando la respuesta innata no es suficiente para acabar con la infección (o el microorganismo es incluso capaz de beneficiarse de ella), es necesario desarrollar una defensa más específica y eficaz. Esto es lo que se conoce como sistema inmune adaptativo, y no es más que el entrenamiento de células especializadas en reconocer a un patógeno concreto. Veamos cómo:

 

Paso 3 – Entrenamiento de guerreros especializados

Como ya hemos dicho, las células del sistema inmune innato fagocitan a los patógenos o a restos de células muertas que hay por la zona. Estos restos son digeridos para formar pequeños fragmentos, los cuales se transportan hacia la superficie y quedan fijados a la membrana celular: los antígenos (o, más concretamente, partes del antígeno)

 
fagocitosis y procesamiento del antígeno

A este tipo de células se las llama células presentadoras de antígenos (principalmente macrófagos o células dendríticas). Una vez activadas, estas células migran hacia el sistema linfático para encontrarse con los linfocitos y entrenarlos en el arte del reconocimiento de antígenos.

Como se ve en la imagen de abajo, los linfocitos T naive (sin memoria) que interaccionan con el antígeno sufren una expansión clonal: se dividen y maduran hasta crear una armada de células T citotóxicas especializadas en el reconocimiento de ese antígeno concreto.

Expansión clonal de linfocitos T

De forma similar, los linfocitos B también maduran y se especializan al exponerse a antígenos. En este caso, la activación de células B da lugar a la producción de anticuerpos, los cuales pueden quedarse anclados en la membrana del linfocito (como detectores de antígenos) o ser expulsados al torrente sanguíneo. Veremos mejor sus funciones en el siguiente apartado.

 

Paso 4 – La gran batalla: el sistema inmune adaptativo

Una vez maduros y entrenados, los linfocitos T y B salen del sistema linfático y son atraídos hacia las regiones inflamadas. Al encontrarse con el antígeno para el que han sido entrenados, se activa una cascada de reacciones que facilitan la destrucción del virus:

  • Las células T producen sustancias citotóxicas para destruir a las células infectadas. Además, secretan citoquinas para atraer a otras células inmunitarias a que ayuden a la causa.
  • Los linfocitos B secretan anticuerpos. Estos anticuerpos libres se “pegan” a los antígenos, formando agregados alrededor del virus que le impiden funcionar con normalidad. Funcionan, además, como una especie de bandera o señal que es fácilmente detectable por las células inmunitarias.
 
 
anticuerpo
inmunidad natural

En el caso del Covid-19, esta fase comienza alrededor de los 6-10 días (entrenar linfocitos lleva su tiempo) (Sette & Crotty, 2021), y coincide con el punto más crítico de la enfermedad. Pasado este punto, la enfermedad remite (la respuesta adaptativa ha sido adecuada) o empeora hacia un cuadro grave (el sistema inmunitario no es eficiente, ya sea por falta o por exceso).

infección severa vs normal coronavirus

Los casos de enfermedad grave de COVID-19 correlacionan con una respuesta tardía de la inmunidad innata y, por lo tanto, una activación de los linfocitos T deficiente (Sette & Crotty, 2021). En este caso, el SARS-CoV-2 es capaz de campar a sus anchas y el sistema inmune innato intenta compensar la falta de linfocitos T, provocando una inflamación exagerada en los pulmones (Shaohua, 2020).

 

Paso 5 – Resolución y aprendizaje

Los linfocitos nunca olvidan a sus enemigos.

Cuando la batalla se ha ganado y los invasores han sido destruidos, la gran mayoría de los linfocitos se suicida (ya… jo ☹) y la zona es limpiada por los fagocitos. No obstante, algunas células T y B permanecen en estado “latente” durante décadas. Son las células de memoria.

Si por cualquier casualidad estos linfocitos vuelven a encontrarse con el virus, sufrirán una expansión clonal como la que vimos en el apartado anterior, generando todo un ejército de linfocitos entrenados.

Como puedes ver, esta es una respuesta MUY RÁPIDA. Ahora NO es necesario procesar los antígenos y viajar hasta el sistema linfático para enseñárselos a los linfocitos. Todo eso lleva días, y el tiempo es oro cuando tienes un virus multiplicándose en tus células. Cuando tienes linfocitos de memoria, la respuesta es inmediata.

concentracion de anticuerpos tras el covid

Es, además, mucho más efectiva. Como puedes ver en esta gráfica, la concentración en sangre de anticuerpos (línea azul) es mucho mayor tras una segunda exposición al virus en comparación con la primera.

Cómo de buena es tu memoria

Este es un tema muy importante que trataremos más a fondo en próximas entradas, ya que veremos las diferencias entre «inmunidad natural» e inmunidad adquirida con las vacunas. No obstante, vamos a ir abriendo boca:

¿Dónde se guardan las células de memoria?

Una vez que se resuelve la infección, los linfocitos B y T de memoria migran hacia la médula espinal, el bazo y los ganglios linfáticos. Y allí se quedan «durmiendo», esperando hasta que vuelva el invasor y liberando sólo una cantidad muy pequeña de anticuerpos (llamémosle nivel basal). Por eso, es NORMAL que los niveles de anticuerpos en sangre decaigan pasados unos meses tras la infección, y no significa que se haya perdido la inmunidad (por mucho que alarmen las noticias del periódico).

Pero, como digo, este ya es tema para el futuro. Ahora que ya tienes un conocimiento básico sobre cómo funciona el sistema inmune, ya podemos meternos de lleno en el funcionamiento de las vacunas, su eficacia y efectos secundarios, etc. ¡Lo veremos en la próxima entrada!

Mientras tanto… a seguir con las mascarillas ¡Un saludiño! 🙂

 
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  1. Excelente, excelente and more excelent… Muy educativo, interesante y fácil de entender. Eres una divulgadora de alto nivel y me ha encantado! No me perderé tus siguientes post! Gracias!

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